Juan Pablo Miranda Durán
Hoy se cumplen tres años del robo de las joyas
de la Virgen de la Merced de la ciudad de Potosí. Un hecho que ha quedado prácticamente
impune y del cual, al parecer, aún no se han extraído las lecciones necesarias en
cuanto a la necesidad de implementar medidas de seguridad destinadas al
resguardo del patrimonio cultural mueble existente en los distintos templos y
conventos de nuestra ciudad, particularmente en el caso del templo de La Merced.
El suceso ocurrió un 16 de marzo del año 2013.
Un grupo de delincuentes, valiéndose del uso de herramientas, lograba ingresar
al interior del templo de La Merced, ubicado en pleno centro de la ciudad, con el
único objeto de sustraer un conjunto de joyas pertenecientes a la Virgen de la
Merced, las cuales se encontraban resguardadas en un baúl al interior de una de
las sacristías. Objetivo que los malhechores lastimosamente cumplieron gracias,
en parte, a la inexistencia de medidas y sistemas de seguridad al interior de
dicha iglesia.
Procesión de la Virgen del Carmen.
Foto: El Potosí
Los bienes sustraídos n este hecho
incluyeron un conjunto de diamantes, rubíes, perlas finas, entre otras piezas
de orfebrería, valuados en $us. 1.5 millones (El Potosí 13.10.2015), incluidas
dos secciones del arco utilizado para las procesiones en las que se lleva en
andas la figura de la virgen. Tan solo la platería robada del arco de la Virgen
de La Merced se cotizaría en $us. 100.000. (El Potosí 13.10.2015).
La existencia de este conjunto de piezas,
conocidas como las joyas de la Virgen del Carmen, es resultado, principalmente,
de un sin número de ofrendas realizadas por parte de feligreses a lo largo de
los años (Opinión 05.05.2013), siendo esta una práctica que se remonta a la
época de la Colonia, muy común en distintos del país en cuanto refiere a la
figura de imágenes de santos y vírgenes considerados, por el imaginario
popular, como milagrosos.
Escena precintada del hecho. Foto: El Potosí
Este no fue un hecho aislado. El hurto de
las joyas de la Virgen del Carmen formó parte de una serie de robos sucedidos a
lo largo del departamento de Potosí en el lapso de dos meses aproximadamente,
entre el 16 de marzo y el 22 de abril del 2013, en el cual se sucedieron posteriores
robos a otros templos, como ser los casos del Santuario de Agua chica en la
ciudad de Villazón (07.04.2013), el templo de San Bartolomé en la localidad de La
Puerta (10.04.2013), culminando con el robo de las joyas de la Virgen de
Copacabana en el departamento de La Paz (22.04.2013). Serie de acontecimientos que
develaron la situación de vulnerabilidad existente en nuestro país en cuanto a
la inexistencia de medidas y sistemas de seguridad, dirigidos al resguardo del
patrimonio cultural muebles y arte sacro disperso albergado en los distintos
templos existentes a lo largo del país. Siendo que para el año 2013 el
Ministerio de Culturas contabilizaba la desaparición de un total de aproximadamente
223 piezas de arte sacro colonial a nivel nacional (Opinión 05.05.2013).
En cuanto a la situación actual con
respecto a la captura de los responsables del hecho de asalto al templo del La
Merced y la recuperación de las joyas, el resultado es bastante desalentador. Para
el 13 de octubre del pasado año, se conocía la noticia de que cuatro de los
cinco los identificados como principales sospechosos del hecho, eran sentenciados
a tan solo una pena de entre dos y tres años de cárcel (El Potosí 13.10.2015), siendo
que estas mismas personas habían sido condenadas, por el delito de robo
agravado, en el caso del robo de los 12 lienzos del templo de San Martín,
sucedido en el año 2002. Por otra parte, y con respecto a la recuperación de
las joyas, estas, hasta la fecha, siguen sin aparecer; siendo que el mayor
riesgo en este tipo de robos, el que las piezas que fueron sustraídas ya no puedan
recuperarse más, debido a que el fin de este tipo de objetos, en el mayor de
los casos no es el mercado internacional, sino las joyerías locales en donde
son fundidas y posteriormente vendidas en su valor como metal, sea este plata u
oro, y no como reliquia u objeto patrimonial. (Opinión 05.05.2013)
Procesión de la Virgen del Carmen. Fuente: Internet
Finalmente, en lo que respecta a las
experiencias resultantes de este suceso, directamente en lo relacionado a la
seguridad de los bienes aun existentes en el templo de La Merced, es lamentable
tener que afirmar que este aún no cuente con un sistema mínimo de video
registro, o de sensores y alarmas, el cual pueda alertar sobre cualquier
posible nuevo intento de sustracción de cualquiera las piezas de orfebrería y
arte sacro aún existentes al interior de dicho templo, el cual hace también las
veces de museo.
Al respecto de las posibles soluciones planteadas
hasta el momento respecto a esta situación, se conoce de un pronunciamiento de los
vecinos, a la cabeza del directorio de las Juntas Vecinales de la ciudad de
Potosí, acerca de la necesidad de la instalación de un sistema de seguridad, el
cual incluso podría financiarse a través de una colecta y aporte de recursos
entre la población (eju.tv 17.04.2013), así como la posibilidad, según refiere la
misma guía, quien tan cortésmente nos atendió en la vista a este dicho museo, de
realizar una feria u otra actividad destinadas a recolectar los dineros
necesarios para la compra de este sistema de equipos, cuya instalación por cada
punto de vigilancia tendría un costo de 4.000 Bs., aproximadamente. (eju.tv
17.04.2013)
Sin embargo, a la fecha, y a tres años de
lo sucedido, prácticamente nada se ha avanzado, no solo en cuanto al esclarecimiento
del caso y el conocimiento del paradero y destino que tuvieron las joyas de la
Virgen del Carmen, sino principalmente, y esto es lo a la larga más preocupante,
a la instalación de un sistema de seguridad de monitoreo y vigilancia sobre los
bienes que aún se conservan al interior de la iglesia-museo de La Merced de la
ciudad de Potosí.
Interior del templo de La Merced, ciudad de Potosí. Fuente: Internet
Fuentes:
Diario El Potosí, Potosí
Diario Opinión, Cochabamba
eju.tv







